martes, 16 de julio de 2019

NIÑOS VACÍOS

NIÑOS VACÍOS.

Hay una tragedia silenciosa que se está desarrollando hoy por hoy en nuestros hogares, y concierne a nuestras más preciosas joyas: nuestros hijos. ¡Nuestros hijos están en un estado emocional devastador! En los últimos 15 años, los investigadores nos han regalado estadísticas cada vez más alarmantes sobre un aumento agudo y constante de enfermedad mental infantil que ahora está alcanzando proporciones epidémicas:

Las estadísticas no mienten:

• 1 de cada 5 niños tiene problemas de salud mental
• Se ha notado un aumento del 43% en el TDAH
• Se ha notado un aumento del 37% en la depresión adolescente
• Se ha notado un aumento del 200% en la tasa de suicidios en niños de 10 a 14 años

¿Qué es lo que está pasando y qué estamos haciendo mal?


Los niños de hoy están siendo sobre-estimulados y sobre-regalados de objetos materiales, pero están privados de los fundamentos de una infancia sana, tales como:

• Padres emocionalmente disponibles
• Limites claramente definidos
• Responsabilidades
• Nutrición equilibrada y un sueño adecuado
• Movimiento en general pero especialmente al aire libre
• Juego creativo, interacción social, oportunidades de juego no estructurados y espacios para el aburrimiento

En cambio, estos últimos años se los ha llenado a los niños de:

• Padres distraídos digitalmente
• Padres indulgentes y permisivos que dejan que los niños "gobiernen el mundo" y sean quienes pongan las reglas
• Un sentido de derecho, de merecerlo todo sin ganárselo o ser responsable de obtenerlo
• Sueño inadecuado y nutrición desequilibrada
• Un estilo de vida sedentario
• Estimulación sin fin, niñeras tecnológicas, gratificación instantánea y ausencia de momentos aburridos


¿Qué hacer?

Si queremos que nuestros hijos sean individuos felices y saludables, tenemos que despertar y volver a lo básico. ¡Todavía es posible! Muchas familias ven mejoras inmediatas luego de semanas de implementar las siguientes recomendaciones:

• Establezca límites y recuerde que usted es el capitán del barco. Sus hijos se sentirán más seguros al saber que usted tiene el control del timón.
• Ofrezca a los niños un estilo de vida equilibrado lleno de lo que los niños NECESITAN, no sólo de lo que QUIEREN. No tenga miedo de decir "no" a sus hijos si lo que quieren no es lo que necesitan.
• Proporcione alimentos nutritivos y limite la comida chatarra.
• Pase por lo menos una hora al día al aire libre haciendo actividades como: ciclismo, caminata, pesca, observación de aves / insectos
• Disfrute de una cena familiar diaria sin teléfonos inteligentes o tecnología que los distraiga.
• Jueguen juegos de mesa como familia o si los niños son muy chiquitos para juegos de mesa, déjese llevar por sus intereses y permita que sean ellos quienes manden en el juego
• Involucre a sus hijos en alguna tarea o quehacer del hogar de acuerdo a su edad (doblar la ropa, ordenar los juguetes, colgar la ropa, desembalar los víveres, poner la mesa, dar de comer al perro etc.)
• Implemente una rutina de sueño consistente para asegurar que su hijo duerma lo suficiente. Los horarios serán aún más importantes para los niños de edad escolar.


• Enseñar responsabilidad e independencia. No los proteja en exceso contra toda frustración o toda equivocación. Equivocarse les ayudará a desarrollar resiliencia y aprenderán a superar los desafíos de la vida,
• No cargue la mochila de sus hijos, no lleve sus mochilas, no les lleve la tarea que se olvidaron, no les pele los plátanos ni les pele las naranjas si lo pueden hacer por sí solos (4-5 años). En vez de darles el pez, enséñeles a pescar.
• Enséñeles a esperar y a retrasar la gratificación.
• Proporcione oportunidades para el "aburrimiento", ya que el aburrimiento es el momento en que la creatividad despierta. No se sienta responsable de mantener siempre a los niños entretenidos.
• No use la tecnología como una cura para el aburrimiento, ni lo ofrezca al primer segundo de inactividad.
• Evite el uso de la tecnología durante las comidas, en automóviles, restaurantes, centros comerciales. Utilice estos momentos como oportunidades para socializar entrenando así a los cerebros a saber funcionar cuando estén en modo: "aburrimiento"
• Ayúdeles a crear un "frasco del aburrimiento" con ideas de actividades para cuando están aburridos.
• Esté emocionalmente disponible para conectarse con los niños y enseñarles auto-regulación y habilidades sociales:
• Apague los teléfonos por la noche cuando los niños tengan que ir a la cama para evitar la distracción digital.
• Conviértase en un regulador o entrenador emocional de sus hijos. Enséñeles a reconocer y a gestionar sus propias frustraciones e ira.
• Enséñeles a saludar, a tomar turnos, a compartir sin quedarse sin nada, a decir gracias y por favor, a reconocer el error y disculparse (no los obligue), sea modelo de todos esos valores que inculca.
• Conéctese emocionalmente - sonría, abrace, bese, cosquillee, lea, baile, salte, juegue o gatee con ellos.

Dr. Luis Rojas Marcos,  Psiquiatra.

martes, 2 de julio de 2019

Mi hijo ha suspendido: algunos consejos para las familias (y II).

Siguiendo con el anterior artículo, apuntamos a continuación algunas ideas para afrontar los "suspensos" de manera constructiva:

Qué no hacer...

-Gritar o insultar
Los chavales ya llegan angustiados y tensionados cuando han recibido un suspenso. Que los padres añadan más dramatismo a la situación no ayuda en nada y puede resultar contraproducente. Se puede expresar el descontento de forma seria pero constructiva.

-Humillar y reprochar
Hay estudios que aseguran que el éxito escolar depende más del autoconcepto académico que de la inteligencia. Y calificar al chaval de inútil, vago o torpe daña su autoconcepto y no motiva.

-Sermonear y olvidar
Si no se adoptan medidas, el problema no se resolverá solo. Estudiar no es fácil y si sólo depende de la voluntad del chaval es muy probable que le tienten más otras actividades.

-Imponer grandes castigos
Los castigos imposibles, que no se pueden mantener en el tiempo, no tienen ninguna utilidad y deseducan. El recorte de privilegios debe ir condicionado a los compromisos adquiridos y la dedicación de tiempo al estudio.

-Buscar excusas
Los chavales que suspenden no tienen necesariamente problemas de aprendizaje ni desequilibrios internos. Y normalmente tampoco es culpa de los profesores. Conviene ser realista al analizar las causas.

Qué hacer...

-Mantener la calma
Cualquier suspenso es superable, es cuestión de esfuerzo complementario. Suspender puede tener incluso una vertiente positiva si se aprovecha para aprender a afrontar la frustración y a superarla con esfuerzo, sin eludirla ni caer en la agresividad.

-Buscar las causas
No es lo mismo un suspenso por una dificultad concreta o un bajón pasajero que suspender un montón de asignaturas por falta de trabajo, de organización y esfuerzo. Preguntar al hijo los motivos de sus calificaciones.

-Ser realista
Que el hijo suspenda no quiere decir que atraviese una depresión o tenga problemas de aprendizaje. Hay que hacer un análisis realista, a veces sólo es inmadurez.

-Hablar con los profesores
Conocer cuál es la actitud y rendimiento escolar, con el chaval presente en la reunión, para evitar las dudas sobre que alguien miente.

-Elaborar un plan de actuación
Pedir al hijo soluciones para cada una de las causas por las que ha suspendido y ayudarle a diseñar un plan para ponerlas en práctica. Las acciones han de ser claras y realistas. Puede ser interesante dejar constancia por escrito de los compromisos adquiridos y qué ocurrirá si no se cumplen.

-Ayudar
Aunque la responsabilidad de los estudios es de los hijos, a veces hace falta que los padres les motiven, les ayuden a organizarse, les proporcionen técnicas de estudio o un profesor particular que les explique.

-Supervisar
Los padres han de controlar que se cumplen las actuaciones previstas para superar los suspensos y hacer un seguimiento diario de las tareas escolares, y retirar privilegios si el chaval no asume sus responsabilidades.




sábado, 29 de junio de 2019

MI hijo/a ha suspendido: algunos consejos para las familias (I)

En estos días las familias están dando vueltas a los resultados escolares. Si nuestros hijos han aprobado en casa respiraremos aliviados y nos alegraremos por ello. Por el contrario, si han suspendido... ¿Estamos los padres preparados para ello? ¿Qué hacemos cuando hay cates para el verano? 
Aunque no hay respuestas definitivas, conviene saber que enfadarse, alzar la voz o humillar a su hijo no sirven de nada. Y castigarle para todo el verano tampoco. ¿Cómo reaccionar entonces?. Les proponemos que lean el siguiente artículo tomado del diario La Vanguardia:

"Tranquilidad, análisis realista y firmeza en la aplicación de soluciones. Tranquilidad, análisis realista y firmeza en la aplicación de soluciones. En eso, básicamente, consiste la receta que maestros, pedagogos y psicólogos dan a los padres a la hora de afrontar los suspensos de sus hijos. Sencilla ¿no? Entonces, ¿por qué lo primero que suelen hacer los padres cuando su hijo llega con uno o varios suspensos es echarse las manos a la cabeza, enfadarse, regañarle y lanzarle toda una retahíla de castigos y amenazas? “Nunca se viven bien los suspensos; los padres se preocupan mucho porque sus expectativas académicas y sociales se frustran, y eso les provoca una reacción de enfado y de culpa que a veces dirigen hacia el niño y a veces hacia ellos mismos reprochándose no haberle ayudado más”, explica Raquel-Amaya Martínez, especialista en educación familiar y relación escuela-familia de la Universidad de Oviedo.




Petra María Pérez, catedrática de Teoría de la Educación y miembro del Instituto de Creatividad e Innovaciones Educativas de la Universitat de València (UV), subraya que hoy los padres se miden mucho a sí mismos por el éxito de sus hijos en los estudios y en la vida, porque la deseabilidad social es tener una familia, que los hijos vayan bien en sus estudios, que no tengan conflictos y que se ganen bien la vida. “Por eso, cuando ven un suspenso, les da miedo que eso signifique que sus hijos –y por derivación ellos– van a ir mal en los estudios, van a tener un mal pronóstico para el futuro y van a fracasar”, comenta. Y opina que un suspenso no es para alarmarse ni desmoralizarse y, por el contrario, “a veces puede resultar un acicate, una manera de aprender a superar la frustración y a poner más recursos personales para superar las dificultades”. Pérez remarca que lo importante en estos casos es no desmoralizar ni humillar al chaval con comentarios del tipo “eres un vago”, “es que eres muy torpe” o “no vales para estudiar”. “Lo importante es no hacer creer al niño o al adolescente que por ese suspenso ya no es bueno para los estudios, porque está demostrado que es más predictor de éxito académico el autoconcepto académico que uno tenga que no la inteligencia”, alerta la especialista en educación de la UV. Por eso su receta es “decirle al hijo que él puede, que ha fallado y ha suspendido porque hay cosas que no ha entendido pero que podrá entenderlas con más atención y esfuerzo, animarle a superarse y apoyarle para que no se perciba como torpe y eso configure su autoconcepto académico”. Su recomendación es ver el suspenso como una forma de enfrentarse a la frustración de no haber alcanzado el nivel exigido porque se ha descuidado, y de superarla con esfuerzo en lugar de que frustrarse suponga abandonar o derive en agresividad.

Claro que no es lo mismo un suspenso que cinco, ni fallar en lengua que en plástica, ciudadanía o educación física. Por eso, lo primero, cuando llegan unas notas con suspensos, es tener una visión realista, analizar las causas. “Si un chaval suspende una o dos, quizás es que tiene problemas en un área determinada o ha tenido dificultades con algún contenido concreto; pero si suspende seis asignaturas, entre ellas algunas… en que lo único que se exige es cumplir con las tareas que encargan los profesores, es que falla todo: la planificación, la organización, el tiempo dedicado a los deberes, las técnicas de estudio… Y eso no se soluciona con castigos eternos ni con profesores particulares; son problemas que han de afrontar los padres”, resume Benjamí Montenegro, del centro de Barcelona EPDI.

María Jesús Comellas, profesora de la UAB, afirma que no tiene mucho sentido que los padres se echen las manos a la cabeza cuando sus hijos llegan con las notas porque los suspensos no son una sorpresa para nadie: “Hay suficiente información para ir haciendo un seguimiento de cómo van los hijos en la escuela; así que en lugar de recurrir a la bronca y el castigo, hay que sentarse con papel y lápiz y hacer un análisis conjunto (padres e hijo) lo más sereno posible sobre las causas, los primeros síntomas, el proceso y el resultado final. “Si no se analiza por qué ha pasado eso no dejará de pasar; y también es importante distinguir si el chaval intenta simplemente justificarse o se da cuenta de que no ha dedicado tiempo suficiente a sus tareas y por eso ha suspendido, porque es necesario, sin broncas, ajustar su pensamiento a la realidad”, explica. Montenegro coincide en que si un chaval llega con varios suspensos y los padres se sorprenden “es que la familia tiene problemas de comunicación y con el centro escolar”.



Una vez analizada las causas de los suspensos entre padres e hijo, los expertos recomiendan ir a hablar con el tutor. “Es importante ir juntos para que no quede la opción de decir luego que el chaval miente”, advierte Comellas. Petra M. Pérez advierte que no se trata de increpar al profesor con un “¿por qué ha suspendido a mi hijo?, sino plantearle “¿cómo podemos ayudarle?” y hablar de cómo se sitúa socialmente en clase, de si es un hecho puntual la caída de rendimiento, a qué obedece…."

miércoles, 26 de junio de 2019

Estudiar en verano: algunos consejos

Si tienes asignaturas pendientes para septiembre, tu tutor/a le ha entregado a tus padres orientaciones sobre lo que tienes que hacer (estudios, tareas, trabajos, repasos…) en cada materia no superada. Lee detenidamente esas indicaciones. Estos consejos pueden ayudarte a aprovechar mejor tus sesiones de estudio en verano.

¿Cuándo estudiar?
Elige una hora para empezar a estudiar y respétala. Se rinde más estudiando por la mañana, tras el desayuno. Trata de empezar a las 9 o las 10 (no más tarde). El tiempo que debes dedicar dependerá de las materias que tienes pendientes (al menos dos horas diarias). Respeta las horas de sueño y no te acuestes muy tarde.

Organiza tu tiempo. Hazte un horario realista… y cúmplelo.

No se trata de estudiar un día muchas horas y otro día apenas nada. No hay que quemarse, pero tampoco quedarse cortos… Debes compensar los esfuerzos y tratar de marcarte una rutina. Reserva un tiempo para cada materia. Prueba el horario una semana y corrige a la siguiente lo que no funcione. Lo mejor es que escribas el plan y el horario que te hayas marcado y lo tengas a la vista en tu cuarto para consultarlo.
(Los calendarios y hojas de planificación que hemos colgado pueden ayudarte).

Elige un lugar de estudio tranquilo y cómodo.
Preferiblemente un sitio fijo: tu habitación, el salón de tu casa, una biblioteca… El lugar debe ser tranquilo, sin ruidos y con suficiente ventilación para no pasar calor. Ponte cómodo para estudiar, con ropa ligera, postura relajada y con buena luz.

Ten a mano todo el material.
Para centrarte bien en los estudios y no levantarte continuamente a buscar o coger libros, cuadernos y apuntes, ten a mano todo lo que necesitas preparándolo el día anterior. No tengas el ordenador conectado, a no ser que lo necesites para estudiar. Si es así, apágalo inmediatamente después de usarlo.

Evita las distracciones.
En tu mesa o en tu lugar de estudio no debes tener nada que te distraiga. Si es preciso, sácalas de tu cuarto. Evita tener a mano el móvil, el mando de la tele, la consola… No estudies con música ni con la radio puesta. Respeta el tiempo de estudio. Diles a tu familia y amigos que no te interrumpan mientras estudias y trabajas.

Sigue una rutina en las sesiones de estudio.
Empieza a trabajar por las áreas o temas que consideres de dificultad media, sigue con lo más difícil y acaba con lo más fácil. Comienza con un vistazo general de los temas para tener una idea de lo que tienes que estudiar. Puedes parar un ratito cada hora (5 minutos) para beber agua, estirar las piernas o despejarte un poco. Si haces pausas muy prolongadas, perderás la concentración y no aprovechas el tiempo.

Repasa todos los días.
Al acabar la sesión de estudio, dedica cada día 15 o 20 minutos a repasar todo lo que has visto, a tratar de recordar lo estudiado, a volver a leer lo que no que quedó claro… De esta manera iremos preparando el camino para que cuando se acerquen los exámenes, podamos dedicarnos a dar el repaso final y a memorizar.

… y disfruta también del verano.
Si te organizas bien hay a tiempo para todo. Podrás tener la tarde entera o los fines de semana para disfrutar de las vacaciones. Piensa en los exámenes de septiembre como una nueva oportunidad para mejorar tus resultados. ¡Mucho ánimo! ¡No te rindas!.




viernes, 21 de junio de 2019

IV Escuela de Verano AFAMEDIS, para personas con discapacidad intelectual



Se va acercando Julio... y aquí os presentamos la IV Escuela de Verano Afamedis.

Nuestra Escuela de Verano va dirigida a personas con discapacidad intelectual mayores de 12 años y en la cual disfrutarán de un programa de actividades muy diverso y adaptado a las características de cada alumn@.

Actividades Deportivas, Cocina Creativa, Manualidades, Fiesta del Agua... y una excursión semanal !! Todas estas actividades serán llevadas a cabo por equipo de profesionales Afamedis que cuentan con formación especializada y una gran experiencia.

+ información e inscripciones a través del 622553624, afamedis@gmail.com o en nuestras redes sociales.

martes, 18 de junio de 2019

Formación Profesional Básica en Jerez: Curso 2019/2020