jueves, 28 de agosto de 2014

Los alumnos de Bachillerato, FP y Universidad ya pueden solicitar Beca.

Los requisitos para no tener que devolver la ayuda se bajan en ingenierías y ciencias

Universitarios y estudiantes de bachillerato y formación profesional pueden solicitar ya las becas para el próximo curso. El plazo concluye el 30 de septiembre en las enseñanzas medias y el 15 de octubre en las universidades. El Gobierno contempla un presupuesto global de 1.411 millones de euros, aunque únicamente 1.018 se destinarán a ayudas directas a alumnos. Los 400 millones restantes están previstos para sufragar las ayudas a estudiantes con necesidades especiales y a compensar a las universidades por los servicios académicos que prestan a los becarios y por las bonificaciones que conceden a las familias numerosas. 

La convocatoria del Ministerio de Educación, publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE), sigue la política de ayudas al estudio establecida el año pasado: divide la cuantía de las becas en una parte fija, con un tope máximo de 3.000 euros, y otra variable que depende tanto del expediente del alumno, como de la nota media de los becarios de su área de conocimiento y de los recursos disponibles. 

Para acceder a las ayudas máximas hay que tener unos ingresos que no excedan de los 13.909 euros en el caso de una familia de cuatro miembros (7.278 para las de dos y 10.606 en familias de tres miembros). Además, la nota media para los alumnos de nuevo ingreso en la universidad debe de ser 6,5 mientras que los que acceden a cursos superiores deben tener aprobada la totalidad de la materia (salvo en las enseñanzas técnicas, donde se acepta el 85%) o, en su defecto, una nota media de 6,5 y tener superado el 90% de las asignaturas en humanidades y ciencias sociales, el 80% en ciencias y ciencias de la salud y el 65% de los créditos y un seis en el expediente en el caso de las ingenierías. 

No obstante, los criterios para conseguir la beca que cubre la matrícula no son tan estrictos. Para una familia de cuatro miembros los ingresos máximos previstos son de 38.831 euros. En este caso es, además, suficiente que el estudiante haya aprobado el 90% de las materias en humanidades y ciencias sociales, el 80% en ciencias de la salud o el 65% en las carreras técnicas y ciencias. 

La convocatoria de becas para el próximo curso también mantiene la obligatoriedad de devolver la beca para todo aquel estudiante que no apruebe la mitad de las asignaturas o no asista al 80% de las clases. Este año, sin embargo, incorpora una novedad al bajar el porcentaje de créditos aprobados del 50% al 40% para los becarios de las ingenierías y de ciencias. 

Este régimen de ayudas al estudio se aplicó por primera vez en el curso que acaba de concluir con fuertes críticas por parte de la comunidad estudiantil tanto por los recortes aplicados a la cuantía final que recibían los alumnos como por los importantes retrasos en el cobro. De hecho, la parte variable de las becas la percibieron cuando concluía el curso. 

Fuente: DIARIO DE JEREZ

ENLACES A LAS PÁGINAS OFICIALES DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA Y EL MEC:
-Becas JUNTA DE ANDALUCÍA
-Becas MEC

sábado, 2 de agosto de 2014

Exámenes de Septiembre en el IES F. Savater


martes, 15 de julio de 2014

Libros de Texto para el curso 2014/15 en el IES F. Savater

Estos son los libros de texto que utilizaremos en el IES F. Savater el próximo curso 2014/15.


-DESCÁRGATE  EL RESTO DE LA LISTA

domingo, 29 de junio de 2014

ESTUDIAR EN VERANO: algunos consejos

Si tienes asignaturas pendientes para septiembre, el tutor le ha entregado a tus padres orientaciones sobre lo que tienes que hacer (estudios, tareas, trabajos, repasos…) en cada materia no superada. Lee detenidamente esas indicaciones. Estos consejos pueden ayudarte a aprovechar mejor tus sesiones de estudio en verano.

¿Cuándo estudiar?
Elige una hora para empezar a estudiar y respétala. Se rinde más estudiando por la mañana, tras el desayuno. Trata de empezar a las 9 o las 10 (no más tarde). El tiempo que debes dedicar dependerá de las materias que tienes pendientes (al menos dos horas diarias). Respeta las horas de sueño y no te acuestes muy tarde.

Organiza tu tiempo. Hazte un horario realista… y cúmplelo.

No se trata de estudiar un día muchas horas y otro día apenas nada. No hay que quemarse, pero tampoco quedarse cortos… Debes compensar los esfuerzos y tratar de marcarte una rutina. Reserva un tiempo para cada materia. Prueba el horario una semana y corrige a la siguiente lo que no funcione. Lo mejor es que escribas el plan y el horario que te hayas marcado y lo tengas a la vista en tu cuarto para consultarlo.
(Los calendarios y hojas de planificación que hemos colgado pueden ayudarte).

Elige un lugar de estudio tranquilo y cómodo.
Preferiblemente un sitio fijo: tu habitación, el salón de tu casa, una biblioteca… El lugar debe ser tranquilo, sin ruidos y con suficiente ventilación para no pasar calor. Ponte cómodo para estudiar, con ropa ligera, postura relajada y con buena luz.

Ten a mano todo el material.
Para centrarte bien en los estudios y no levantarte continuamente a buscar o coger libros, cuadernos y apuntes, ten a mano todo lo que necesitas preparándolo el día anterior. No tengas el ordenador conectado, a no ser que lo necesites para estudiar. Si es así, apágalo inmediatamente después de usarlo.

Evita las distracciones.
En tu mesa o en tu lugar de estudio no debes tener nada que te distraiga. Si es preciso, sácalas de tu cuarto. Evita tener a mano el móvil, el mando de la tele, la consola… No estudies con música ni con la radio puesta. Respeta el tiempo de estudio. Diles a tu familia y amigos que no te interrumpan mientras estudias y trabajas.

Sigue una rutina en las sesiones de estudio.
Empieza a trabajar por las áreas o temas que consideres de dificultad media, sigue con lo más difícil y acaba con lo más fácil. Comienza con un vistazo general de los temas para tener una idea de lo que tienes que estudiar. Puedes parar un ratito cada hora (5 minutos) para beber agua, estirar las piernas o despejarte un poco. Si haces pausas muy prolongadas, perderás la concentración y no aprovechas el tiempo.

Repasa todos los días.
Al acabar la sesión de estudio, dedica cada día 15 o 20 minutos a repasar todo lo que has visto, a tratar de recordar lo estudiado, a volver a leer lo que no que quedó claro… De esta manera iremos preparando el camino para que cuando se acerquen los exámenes, podamos dedicarnos a dar el repaso final y a memorizar.

… y disfruta también del verano.
Si te organizas bien hay a tiempo para todo. Podrás tener la tarde entera o los fines de semana para disfrutar de las vacaciones. Piensa en los exámenes de septiembre como una nueva oportunidad para mejorar tus resultados. ¡Mucho ánimo! ¡No te rindas!.

viernes, 27 de junio de 2014

Mi hijo ha suspendido: algunos consejos para las familias (y II).

Siguiendo con el anterior artículo, apuntamos a continuación algunas ideas para afrontar los "suspensos" de manera constructiva:

Qué no hacer...

-Gritar o insultar
Los chavales ya llegan angustiados y tensionados cuando han recibido un suspenso. Que los padres añadan más dramatismo a la situación no ayuda en nada y puede resultar contraproducente. Se puede expresar el descontento de forma seria pero constructiva.

-Humillar y reprochar
Hay estudios que aseguran que el éxito escolar depende más del autoconcepto académico que de la inteligencia. Y calificar al chaval de inútil, vago o torpe daña su autoconcepto y no motiva.

-Sermonear y olvidar
Si no se adoptan medidas, el problema no se resolverá solo. Estudiar no es fácil y si sólo depende de la voluntad del chaval es muy probable que le tienten más otras actividades.

-Imponer grandes castigos
Los castigos imposibles, que no se pueden mantener en el tiempo, no tienen ninguna utilidad y deseducan. El recorte de privilegios debe ir condicionado a los compromisos adquiridos y la dedicación de tiempo al estudio.

-Buscar excusas
Los chavales que suspenden no tienen necesariamente problemas de aprendizaje ni desequilibrios internos. Y normalmente tampoco es culpa de los profesores. Conviene ser realista al analizar las causas.

Qué hacer...

-Mantener la calma
Cualquier suspenso es superable, es cuestión de esfuerzo complementario. Suspender puede tener incluso una vertiente positiva si se aprovecha para aprender a afrontar la frustración y a superarla con esfuerzo, sin eludirla ni caer en la agresividad.

-Buscar las causas
No es lo mismo un suspenso por una dificultad concreta o un bajón pasajero que suspender un montón de asignaturas por falta de trabajo, de organización y esfuerzo. Preguntar al hijo los motivos de sus calificaciones.

-Ser realista
Que el hijo suspenda no quiere decir que atraviese una depresión o tenga problemas de aprendizaje. Hay que hacer un análisis realista, a veces sólo es inmadurez.

-Hablar con los profesores
Conocer cuál es la actitud y rendimiento escolar, con el chaval presente en la reunión, para evitar las dudas sobre que alguien miente.

-Elaborar un plan de actuación
Pedir al hijo soluciones para cada una de las causas por las que ha suspendido y ayudarle a diseñar un plan para ponerlas en práctica. Las acciones han de ser claras y realistas. Puede ser interesante dejar constancia por escrito de los compromisos adquiridos y qué ocurrirá si no se cumplen.

-Ayudar
Aunque la responsabilidad de los estudios es de los hijos, a veces hace falta que los padres les motiven, les ayuden a organizarse, les proporcionen técnicas de estudio o un profesor particular que les explique.

-Supervisar
Los padres han de controlar que se cumplen las actuaciones previstas para superar los suspensos y hacer un seguimiento diario de las tareas escolares, y retirar privilegios si el chaval no asume sus responsabilidades.




jueves, 26 de junio de 2014

MI hijo/a ha suspendido: algunos consejos para las familias (I)


En estos días se han entregado los boletines de notas en los institutos. Si nuestros hijos han aprobado en casa respiraremos aliviados y nos alegraremos por ello. Por el contrario, si han suspendido... ¿Estamos los padres preparados para ello? ¿Qué hacemos cuando hay cates para el verano? 
Aunque no hay respuestas definitivas, conviene saber que enfadarse, alzar la voz o humillar a su hijo no sirven de nada. Y castigarle para todo el verano tampoco. ¿Cómo reaccionar entonces?. Les proponemos que lean el siguiente artículo tomado del diario La Vanguardia:

"Tranquilidad, análisis realista y firmeza en la aplicación de soluciones. Tranquilidad, análisis realista y firmeza en la aplicación de soluciones. En eso, básicamente, consiste la receta que maestros, pedagogos y psicólogos dan a los padres a la hora de afrontar los suspensos de sus hijos. Sencilla ¿no? Entonces, ¿por qué lo primero que suelen hacer los padres cuando su hijo llega con uno o varios suspensos es echarse las manos a la cabeza, enfadarse, regañarle y lanzarle toda una retahíla de castigos y amenazas? “Nunca se viven bien los suspensos; los padres se preocupan mucho porque sus expectativas académicas y sociales se frustran, y eso les provoca una reacción de enfado y de culpa que a veces dirigen hacia el niño y a veces hacia ellos mismos reprochándose no haberle ayudado más”, explica Raquel-Amaya Martínez, especialista en educación familiar y relación escuela-familia de la Universidad de Oviedo.




Petra María Pérez, catedrática de Teoría de la Educación y miembro del Instituto de Creatividad e Innovaciones Educativas de la Universitat de València (UV), subraya que hoy los padres se miden mucho a sí mismos por el éxito de sus hijos en los estudios y en la vida, porque la deseabilidad social es tener una familia, que los hijos vayan bien en sus estudios, que no tengan conflictos y que se ganen bien la vida. “Por eso, cuando ven un suspenso, les da miedo que eso signifique que sus hijos –y por derivación ellos– van a ir mal en los estudios, van a tener un mal pronóstico para el futuro y van a fracasar”, comenta. Y opina que un suspenso no es para alarmarse ni desmoralizarse y, por el contrario, “a veces puede resultar un acicate, una manera de aprender a superar la frustración y a poner más recursos personales para superar las dificultades”. Pérez remarca que lo importante en estos casos es no desmoralizar ni humillar al chaval con comentarios del tipo “eres un vago”, “es que eres muy torpe” o “no vales para estudiar”. “Lo importante es no hacer creer al niño o al adolescente que por ese suspenso ya no es bueno para los estudios, porque está demostrado que es más predictor de éxito académico el autoconcepto académico que uno tenga que no la inteligencia”, alerta la especialista en educación de la UV. Por eso su receta es “decirle al hijo que él puede, que ha fallado y ha suspendido porque hay cosas que no ha entendido pero que podrá entenderlas con más atención y esfuerzo, animarle a superarse y apoyarle para que no se perciba como torpe y eso configure su autoconcepto académico”. Su recomendación es ver el suspenso como una forma de enfrentarse a la frustración de no haber alcanzado el nivel exigido porque se ha descuidado, y de superarla con esfuerzo en lugar de que frustrarse suponga abandonar o derive en agresividad.

Claro que no es lo mismo un suspenso que cinco, ni fallar en lengua que en plástica, ciudadanía o educación física. Por eso, lo primero, cuando llegan unas notas con suspensos, es tener una visión realista, analizar las causas. “Si un chaval suspende una o dos, quizás es que tiene problemas en un área determinada o ha tenido dificultades con algún contenido concreto; pero si suspende seis asignaturas, entre ellas algunas… en que lo único que se exige es cumplir con las tareas que encargan los profesores, es que falla todo: la planificación, la organización, el tiempo dedicado a los deberes, las técnicas de estudio… Y eso no se soluciona con castigos eternos ni con profesores particulares; son problemas que han de afrontar los padres”, resume Benjamí Montenegro, del centro de Barcelona EPDI.

María Jesús Comellas, profesora de la UAB, afirma que no tiene mucho sentido que los padres se echen las manos a la cabeza cuando sus hijos llegan con las notas porque los suspensos no son una sorpresa para nadie: “Hay suficiente información para ir haciendo un seguimiento de cómo van los hijos en la escuela; así que en lugar de recurrir a la bronca y el castigo, hay que sentarse con papel y lápiz y hacer un análisis conjunto (padres e hijo) lo más sereno posible sobre las causas, los primeros síntomas, el proceso y el resultado final. “Si no se analiza por qué ha pasado eso no dejará de pasar; y también es importante distinguir si el chaval intenta simplemente justificarse o se da cuenta de que no ha dedicado tiempo suficiente a sus tareas y por eso ha suspendido, porque es necesario, sin broncas, ajustar su pensamiento a la realidad”, explica. Montenegro coincide en que si un chaval llega con varios suspensos y los padres se sorprenden “es que la familia tiene problemas de comunicación y con el centro escolar”.



Una vez analizada las causas de los suspensos entre padres e hijo, los expertos recomiendan ir a hablar con el tutor. “Es importante ir juntos para que no quede la opción de decir luego que el chaval miente”, advierte Comellas. Petra M. Pérez advierte que no se trata de increpar al profesor con un “¿por qué ha suspendido a mi hijo?, sino plantearle “¿cómo podemos ayudarle?” y hablar de cómo se sitúa socialmente en clase, de si es un hecho puntual la caída de rendimiento, a qué obedece…."